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Un día como hoy: el juego perfecto de Oscar Rivera en playoffs

De los 11 juegos inmaculados en la historia de LMB solo uno se ha tirado en postemporada... y fue obra de un pitcher zurdo de los Leones de Yucatán
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“Cuando sentí que todo se había hecho más grande fue en la octava entrada cuando salí del dugout y toda la gente empezaba a gritar mi nombre. Cuando saqué otra vez los tres outs en tres hombres, ya iba al dugout pensando ´una entrada más y puede suceder algo muy diferente a solo ganar un juego’”, así vivió Oscar Rivera uno de los momentos históricos que se han dado en la Liga Mexicana, el día en que tiró el único juego perfecto en playoffs.

Ese fue un juego que Yucatán nunca va a olvidar. Fue una noche en la que no durmieron los aficionados de los Leones. Fue un diamante en bruto que Oscar transformó en la joya jamás antes vista en la LMB.

​El 7 de agosto de 2005, en el Estadio Kukulcán, los Leones se enfrentaron a los Guerreros de Oaxaca en un séptimo y definitivo encuentro de la primera ronda de playoffs. Fue una calurosa noche que terminó con un triunfo de 1-0 para los melenudos, quienes conocieron a un nuevo ídolo.

Con 23 años de edad, Rivera recibió la responsabilidad de lanzar en ese juego de vida o muerte y contestó retirando en orden a los 27 bateadores de los Guerreros que enfrentó. Juego perfecto número 11 en la historia de la Liga Mexicana pero el primero y único en playoffs.

"La presión existió sobre todo a partir de esa octava entrada porque sabía lo cerca que estaba de ese logro y los gritos de la afición eran más grandes. Llegué al dugout y lo que hice fue sentarme otra vez pero ahora volteé a ver la pizarra. Sabía que me faltaba una entrada y mi preocupación era controlar mis nervios, porque apenas tenía 23 años y estaba en playoffs frente a una situación muy grande, no quería fallar, eso era todo", recordó el zurdo sonorense.

El juego llegó entonces a la parte alta de la novena entrada con la pizarra 1-0 para los Leones. Estaban a tres outs de ganar el encuentro y avanzar a la siguiente ronda pero también, estaban a tres outs de ese mágico momento que todos en las tribunas, con los nervios a punto de estallar, esperaban.

"Yo estaba sentado solo en un rincón del dugout mientras mis compañeros estaban enfrente viendo el juego. Cuando cayó el tercer out de la octava ellos me voltearon a ver pero lo que hice fue actual normal, como en otra salida, porque lo que quería era no ponerme nervioso de más", siguió la narración.

Como si todo lo anterior no hubiera sido suficiente, Rivera llegó a cuenta llena con el último bateador (José Montenegro), teniéndose que jugar todas sus cartas en el siguiente lanzamiento.

"El final no fue nada fácil porque con el último bateador, todo se hizo más grande y ahí me puse muy nervioso. En el conteo de 3-2 hizo un reclamo, no le pareció lo que había marcado el umpire y así llegamos al último pitcheo. Sabiendo que había llegado tan lejos tiré otra vez por la zona y ahí todo cambió, en cuanto el umpire cantó el ponche se fueron todos los nervios y Héctor Castañeda (cátcher) corrió a abrazarme".

La obra más bella jamás vista por los fans de los Leones de Yucatán estaba concluida. Rivera sacó los tres últimos outs de la novena entrada para hacer historia, convirtiéndose ese instante, en uno de los mejores momentos en la historia del equipo.

En la historia de la LMB se han tirado 11 juegos inmaculados, el primero fue obra de Ramiro Cuevas, el 14 de agosto de 1953 con Laredo, mientras que Rivera ha sido el último. Séptima Entrada

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