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La Maldición del Coronel: Béisbol, una estatua y pollo frito

Tras ganar la Japan Series en 1985, la afición de Hanshin Tigers hizo algo en los festejos del campeonato de lo que hasta la fecha se arrepienten.
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Probablemente en más de una ocasión escuchaste de la Maldición del Bambino, una de las más grandes en la historia del béisbol de Grandes Ligas. Sí, esa que duró 86 años y, según la leyenda, fue propiciada cuando los Red Sox vendieron el contrato de Babe Ruth a Yankees, su más grande rival.

Así como en varios deportes alrededor del mundo, hay un equipo de la Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NPB) que tiene su propio maleficio: la Maldición del Coronel. Y sí, las deducciones son ciertas, pues todo hace referencia al Coronel Sanders, fundador de la cadena de restaurantes Kentuchy Fried Chicken.

Esta maldición recae directamente sobre Hanshin Tigers, uno de los equipos de la Liga Central de la NPB, que si bien no son para nada de los más ganadores del circuito, cuentan con una de las aficiones más fieles que se puede ver en el béisbol japonés.

Luego de varias temporadas en las que terminaban arriba o abajo en la tabla de posiciones de la liga, la constante era la misma: quedarse en la orilla. Los Tigers ganaron dos veces el campeonato de la Liga Central en Japón y en ambas ocasiones perdieron la Nippon Series, el equivalente a la Serie Mundial.

La historia cambió en 1985 cuando por fin ganaron el campeonato absoluto de Japón ante Seibu Lions, y, por supuesto, el festejo solo podía estar a la altura de lo que se siente ganar un título por primera vez.

La afición comenzó a tomar las calles de Osaka hasta llegar al Puente Ebisu, donde cientos de personas se reunieron para el festejo. Cuenta la leyenda que la multitud gritaba los nombres de los jugadores que habían conseguido el título en ese año y una persona con un parecido físico al pelotero saltaba al río Dōtonbori.

El problema llegó cuando se nombró a Randy Bass, pelotero estadounidense y Jugador Más Valioso de esa final, ya que ninguna persona contaba con el parecido necesario. La creatividad fue lo que más abundó en ese instante entre la afición eufórica y encontraron la solución en una estatua del Coronel Sanders. Después de ser cargada por la afición hasta el puente, la estatua fue arrojada al río.

La mañana siguiente, un grupo de fanáticos regresó al Puente Ebisu, lugar en donde había ocurrido la celebración, a buscar la figura y disculparse con el gerente del restaurante, pero sorpresivamente ya no la encontraron.

Entonces la mala racha de Hanshin Tigers comenzó. Cuatro de las seis siguientes temporadas terminaron en el último lugar y el equipo aún no ha vuelto a ganar una Nippon Series aunque ya la han jugado en un par de ocasiones después de 1985.

La figura del Coronel Sanders fue recuperada de las profundidades del río Dōtonbori el 11 de marzo de 2009, mientras un grupo de trabajadores realizaba trabajos de limpieza para colocar un camino pavimentado a lo largo del canal. La estatua no tiene su mano izquierda ni los lentes que originalmente tenía colocados; diferentes versiones aseguran que, mientras no se recuperen estas dos partes de la estatua, la maldición permanecerá para los Tigers.


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