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Casa Llena

Los Alijadores de Tampico

Antonio Canseco

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“Han transcurrido muchos años, pero no tantos para no recordar que aún no existían el hotel Camino Real ni la Posada de El Puerto”

Morelos Canseco González

Como les ofrecí continuaré haciendo algunas entregas relacionadas con la Liga Mexicana de Béisbol dedicadas a equipos y circunstancias que se dieron hace ya largos años, es por ello que antes de iniciar este viaje al pasado con cierta nostalgia me pregunto ¿qué sería de la vida sin los recuerdos? sin la capacidad de atesorar experiencias, viajes, lugares y conversaciones. Sin la posibilidad de hurgar en el pasado y encontrar las vivencias de quienes nos precedieron, sin la oportunidad de investigar y aprender lo que otros hicieron y construyeron. Sin poder atesorar y disfrutar lo que otros nos legaron. Y también me pregunto ¿qué sería de nuestras vidas sin las habilidades que nos permiten adquirir y transmitir conocimiento? En honor a la verdady sabedor que de que todos tenemos derecho a una respuesta yo pienso que sin esas habilidades y capacidades nuestra existenciasería francamente hueca, vacía y aburrida.

La frase o aforismo que sirve de introducción a este artículo es de la autoría de mi padre, con ella da inicio el libro de cuentos que publicósobre el Puerto de Tampico hace más de una veintena de años. Aquellos relatosde agradable lectura e inverosímil contenido describen situaciones que tuvieron lugar en su ciudad natal hace ya muchas décadas, en ese Tampico donde su equipo de béisbol: los Alijadores fueron referente, entretenimiento y orgullo para sus pobladores y donde su parque de pelota ubicado en la llamada “Isleta Pérez” en los márgenes del río Panuco también hizo historia y dejó huella especialmente porque la via del tren aunque lo duden o no sean capaces de creerlo, cruzaba de un lado a otro el terreno de juego.

Seguro estoy querido lector, quelas historias que contiene “El Puerto” fueron puestas en el papel por su autor con el firme propósito de mantener vivos y presentes tan célebres y singulares hechos que alguna vez sucedieron en ese entrañable lugar del estado de Tamaulipas. Es por ello, que al emprender en esta entrega un ejercicio similar al de su autor, al traer al presente los recuerdos y las glorias de aquel equipo tres veces campeón de la Liga Mexicana de Béisbol, decidí que no había mejor forma de hacerlo que en compañía de mi padre, pues fue precisamente de él, de quién aprendí y conocí gran parte de lo que hoy escribo.

El club de béisbol Alijadores de Tampico tuvo dos grandes y destacadas épocas de estancia y permanencia en la LMB, la primera de ellas que parte desde su fundación en el año 1937 y que concluyó 11 años después al desaparecer el equipo y dejar de pertencer a la Liga Mexicana en 1948 y una segunda en el mismo mítico parque de pelota ya contando con gradas de concreto entre los años 1971 y 1979. Los dos primeros años de la segunda etapa jugando con el mote de “Estibadores” pero regresando al tradicional “Alijadores” a partir de la temporada 1973 en que el club empezó a destacar y concretar logros de la mano de la gran estrella del béisbol nacional Héctor Espino conocido por la fanaticada por el sobrenombre de “El Superman de Chihuahua”.

En ambas etapas el equipo del Puerto logró el campeonato de la Liga Mexicana de Béisbol y en ambas etapas de ese mítico y ahora añorado equipo de béisbol ninguna actividad deportiva, social o cultural fue tan importante y trascendental para los habitantes de ese Puerto productivo y trabajador del Golfo de México.

Mi padre me solía platicar de sus idas al parque en su niñez y juventud, de los peloteros que vió y admiró. De los grandes duelos de pitcheo que se dieron entre los Alijadores y los equipos que visitaban el Puerto (Azules del México, Diablos, Nuevo Laredo y Monterrey) así como de lo difícil o casi imposible que era conectar un cuadrangular en ese parque de pelota dada las condiciones y altura de Tampico. De haber visto en ese parque a los más grandes jugadores de béisbol de la época y muy probablemente de muchas épocas, pero debo confesar que siendo un niño lo que mayor gracia y diversión me causaba de sus relatos era cuando hacía referencia a un joven que vivía en los alrededores del parque y al que la fanaticada conocía con el sobrenombre de “Chumiro Boy” ese joven con algún tipo de discapacidad hacía acto de presencia en el estadio y antes de iniciar el juego de pelota daba la vuelta al cuadro (las bases) corriendo a gran velocidad, pero barriéndose al llegar a cada base desde la primera y hasta el home, mientras los asistentes en pleno júbilo le gritaban “bárrete Chumiro…” Tras su recorrido de bases todo volvía a la normalidad y Chumiro recibía algunas monedas y cigarros a cambio de su actuación. Yo reía cuando mi padre me lo contaba. Lejos muy lejos estaban aún las mascotas o las botargas que abundan en los estadios de béisbol con objeto de levantar el ánimo de los asistentes al parque, pero sabedor de lo que ocurrió alguna vez en el Puerto se que ahora puedo afirmar que hasta esa invención y divertimento de los parques de pelota en el mundo tuvo su origen en Tampico.

Pero no vayan a creer que fue lo único que aprendí de béisbol de mi padre, gracias a él admiré y aprendí a querer a ese equipo, su equipo y a conocer sus hazañas en el campo de juego y sus logros deportivos, entre ellos los dos campeonatos de la Liga Mexicana de Béisbol en forma consecutiva en los años 1945 y 1946 de la mano del manager cubano y exligamayorista Armando Marsans que tuvo en su primera etapa el equipo de los Alijadores de Tampico y obligado es el recuerdo de ello.

El cubano Armando Marsans debutó como manager de los Alijadores de Tampico en 1945 y procedió a ganar dos campeonatos seguidos con el equipo jaibo para ser el único manager, de 1940 a la fecha, que ha debutado en la Liga Mexicana con dos títulos seguidos.

Ya en 1945 la Liga Mexicana tenía a varios jugadores que habían dejado las Ligas Mayores para venir a jugar a México y la calidad del beisbol había mejorado mucho. Armando Marsans jugó ocho años en Ligas Mayores, de 1911 a 1918, estando los dos últimos con el equipo de Nueva York de la Liga Americana y fue el primer jugador latinoamericano en jugar con los Yanquis. Tuvo un promedio global de .269 este nativo de Matanzas y jugaba sobre todo el jardín.

En 1945 los Alijadores ganaron la corona con cuatro juegos de ventaja sobre Nuevo Laredo y Monterrey, que empataron en el segundo lugar.

Sus pitchers estrellas lo fueron el mexicano "Cochihuila" Valenzuela, quien ganó 19 juegos, y el zurdo cubano Manuel "Cocaína" García con 18 triunfos, mientras el americano Henry McHenry tuvo 12 éxitos.

En el cuadro estuvieron el jonronero Ángel Castro en primera, "Grillo" Serrell en segunda, "Polín" en el short y Héctor Rodríguez en la antesala. Todos menos "Polín", grandes estrellas del beisbol latino. Como catcher el cubano Gilberto Valdivia que era muy pimentoso y buen defensivo, aunque no un bateador importante.

En el jardín tuvieron al gran bateador cubano Santos "Canguro" Amaro, el mexicano Narciso Thompson en el central y el "Chato" McHenry cuando no pitcheaba estaba en el otro jardín, o "Cocaína", que también era muy buen bateador. Santos Amaro fue el mejor del club al batear .330, seguido por Héctor Rodríguez. Ángel Castro aportó 13 jonrones.

Para 1946 vino la guerra total a Ligas Mayores y en el reparto de jugadores que llegaron los Alijadores solo recibieron al shortstop americano Murray Fraklin que puso aún mejor el formidable infield, regresando Castro, Serrell, y Héctor Rodríguez, al igual el cátcher Valdivia.

Franklin bateó .300 en 1946 y jugó bien a la defensiva, siendo un jugador alto y fuerte. Había jugado con los Tigres de Detroit en 1942 antes de ir a la guerra mundial y luego dejó Estados Unidos para jugar dos años con Tampico. En 1949, cuando llegó el perdón a los jugadores que habían brincado a México, jugó el resto de su carrera en la Liga de la Costa del Pacífico con Hollywood, San Diego y Los Angeles.

Otros refuerzos en el Tampico de 1946 lo fueron el muy veloz Pedro "Charolito" Orta y el fortachón americano de color, Lonnie Sommers, en los jardines. En el pitcheo un nuevo refuerzo, el derecho cubano Lázaro Medina, fue muy importante y resultó el máximo ganador del club con 15, mientras "Cocaína" ganó 14 y "Cochihuila" 12.

En la temporada de 1946 los Diablos Rojos persiguieron todo el año a los Alijadores y fueron a Tampico para una serie crucial. Ganando los dos primeros encuentros el México se acercó a medio juego, pero entonces "Cocaína" García ganó para Tampico el tercero y el cuarto terminó empatado por falta de luz.

La temporada estaba finalizando y la serie siguiente, la penúltima, era dura para el Alijadores que tenía ventaja de juego y medio sobre Diablos y hubo preocupación cuando los Azules anunciaron al tremendo zurdo Max Lanier para abrir el primer juego.

Fue entonces que los aficionados del puerto tuvieron la suerte de ver el jueves 19 de septiembre la confrontación de Max Lanier contra "Cochihuila" Valenzuela, quien era considerado invencible en Tampico. En la tercera entrada los Alijadores se aprovecharon de errores para anotar dos carreras. Héctor Rodríguez abrió con hit y Serrell siguió con un machucón al pitcher con el primera base Danny Gardella soltando el tiro para un error de graves consecuencias. Bateando Lonnie Sommers hubo pasbol del catcher Lolo Correa y entró la primera carrera y la segunda cuando el mismo receptor tiró mal a tercera en intento de robo.

El mejor pitcher de la liga, Max Lanier, estaba trabajando con un mediocre catcher defensivo. En la cuarta entrada, la tercera carrera con sencillo de Santos Amaro y doblete de Pedro "Charolito" Orta que produjo. Lanier solo lanzó las primeras seis entradas aceptando una carrera limpia y Alijadores logró dos carreras sobre el relevista Raúl Cabrera para terminar ese juego 5-0 y mantener su ventaja. Alijadores ganó tres de cuatro al Veracruz y los Rojos dividieron para con Puebla para retrasarse a tres juegos.

Sin embargo, en la última serie, los jaibos fueron a San Luis Potosí y perdieron los dos primeros para que Diablos volviera a tener chance, pero finalmente con pitcheo del cubano Lázaro Medina los Alijadores ganaron 4-3 al Tuneros y se coronaron, con los Rojos quedando en segundo a solo un juego abajo. Héctor Rodríguez fue el mejor bateador del club con .320 y resultó este Alijadores el campeón de la Temporada de Oro de 1946, el año que Pasquel le hizo la guerra en serio a las Ligas Mayores cuando les quitó a varios de sus jugadores al pagar mejores contratos.

Los Alijadores ya no pudo repetir en 1947 pero no hay duda que dejó huella en nuestro Beisbol en la década de los cuarenta. Al culminar la temporada de 1948 el equipo dejó formar parte de la Liga Mexicana de Béisbol y el parque y sus aficionados empezaron un largo sueño.

Antes de ir a la segunda etapa considero importante retomar este episodio que sucedidó entre la primera y la segunda etapa del equipo. El Parque Alijador en su versión original tenía cupo para siete mil aficionados y su graderío era de madera. Sin embargo ese parque que ya no tenía equipo profesional cuando el huracán Hilda azotó e inundó el Puerto en el mes de septiembre de 1955 –causando por cierto la mayor devastación de que se tenga memoria y recuerdo en el Puerto- el Parque Alijadores quedó totalmente destruido y su peculiar graderío de madera fue fácil presa para esas rachas de viento huracanado que se dejaron sentir en el Puerto. Tras los estragos del fenómeno climático, por cierto el último que se haya dejado sentir en Tampico con tal fuerza e intensidad el estadio fue remosado y habilitado, pero esta vez sus gradas ya fueron construidas con cemento y concreto.

Cuando volvieron los Alijadores a la Liga Mexicana lograron ganar la corona en 1975 ya en los tiempos del formidable Héctor Espino y con Benjamín "Papelero" Valenzuela de manager.

En la temporada de 1975 se formó una pareja que por lo menos ese año fue invencible, Héctor Espino dando batazos y el zurdo americano Joe Pactwa dando cañonazos y siendo el pitcher estelar de los Alijadores de Tampico que venciendo en la final al Cafeteros de Córdoba, súper líder de ese año, conquistaron su primer campeonato desde 1946.

Como lanzador tuvo Joe Pactwa un récord de 17-6 con 2.61 y como bateador logro un porcentaje de .299 con 13 jonrones, siendo llamado el "Babe Ruth de Tampico", ya que podía dar batazos y ser un gran pitcher. Originalmente firmado como jardinero y primera base por los Yanquis, tuvo temporadas de 25 y 20 jonrones en las sucursales y fue hasta 1973 que lo probaron como pitcher y tuvo 12-6 en doble A, siendo entonces obtenido por Alijadores en diciembre de 1974. Pactwa tuvo chance en Ligas Mayores con Angeles de California ese mismo año de 1975 y tuvo cuatro juegos en la gran carpa con récord de 1-0 y 3.11, pero para 1976 estaba de regreso con Alijadores donde ya no pudo ser el mismo como lanzador, aunque bateando tuvo otros dos años buenos con 12 y 15 jonrones, jugado después con Saltillo, Coahuila y Reynosa.

Pero en 1975 la combinación de Pactwa y Espino fue mágica, con el gran bateador derecho mexicano teniendo un año de .357 de average, 17 jonrones y 75 carreras empujadas, con los dos brillando intensamente en la gran final que fue para Alijadores en solo cinco juegos. Ya para 1975 la franquicia de los Alijadores había sido obtenida por Max Stein quien colocó a Sergio Kreimerman como gerente y armó un equipo que se llevó la corona en el nuevo parque jaibo colocado en el mismo lugar en donde estaba el anterior, en el que atravesaba el tren, pero con un graderío de cemento para 12 mil espectadores.

Alijadores, con Benjamín "Papelero" Valenzuela de manager, ganó el primer play off a Torreón en seis juegos y luego al Monterrey en siete, llegando a Córdoba para los dos primeros juegos en una serie en que Cafeteros era el gran favorito. Salieron a mano en la ciudad de los '30 caballeros' y luego en Tampico, con miles y miles en el parque y miles quedándose afuera del parque, los Alijadores procedieron a ganar los tres seguidos con brillante pitcheo de Pactwa en el tercero y grandes batazos de Espino a la hora buena. El manager Benjamín "Papelero" Valenzuela no tenía pitcher descansado para el cuarto juego y abrió sorpresivamente con el veterano Julio Cruz, que lanzó el juego de su vida para luego en el quinto completar la barrida en los tres juegos celebrados en Tampico.

Víctor García ganó 10 juegos como lanzador de los campeones del 75 al igual que Kent Lefebre y Francisco Maytorena fue de gran importancia con récord de 10-4.

El boricua Víctor Torres fue otro jugador importante con .318 en la esquina caliente y el zurdo dominicano Tom Silverio fue el brillante jardinero central de siempre, bateando para .285.

Los Cafeteros favoritos fueron manejados por el famoso cubano Napoleón Reyes y tenían gran pitcheo con Ramón Arano, Vicente "Huevo" Romo, el boricua zurdo Juan Pizarro y Porfirio Salomón, contando con bateadores como Vitico Davalillo, Celerino Sánchez, Hal King, Luis Alcaraz y Manny Alvarez.

Pero vino la sorpresa ya que nadie esperaba que los Alijadores les arrebataran los tres juegos celebrados en Tampico. La combinación perfecta de Héctor Espino y Joe Pactwa fue simplemente demasiado para los demás en 1975.

Los Alijadores de Tampico desaparecieron de la Liga Mexicana de Béisbol como consecuencia de la huelga de peloteros que tuvo lugar en 1980, e intentaron regresar en 1983 de la mano del empresario Juan Abusaid que llevó el parque desarmable que se le conocía como el Gran Mecano de Torreón a Tampico con una nueva escuadra a la que denominaron Astros, ya no Alijadores y se instalaron en las afueras del Puerto, su paso y presencia por la LMB como sus resultados fue efímera, pero constituye la última presencia de un equipo de Tampico en la Liga Mexicana de Béisbol. Hasta aquí el recuerdo y la remembranza de uno de los equipos más grandes que ha tenido en La Liga Mexicana de Béisbol, los Alijadores de Tampico.

CÍRCULO DE ESPERA

Enhorabuena al venezolano Miguel Cabrera de los Tigres de Detroit que se acerca a pasos agigantados a la inmortalidad tras lograr su hit 3000 en las Ligas Mayores. Definitivamente es cuestión de tiempo para ver ingresar a Cabrera al Salón de la Fama de Cooperstown, una carrera intachable y llena de logros. Cabrera tiene más de quinientos cuadrangulares, más de tres mil hits y más de trescientos de porcentaje de bateo de por vida y se une con ello a un clan donde sólo están Hank Aaron y WillieMays. De ese tamaño es la grandeza de Miguel Cabrera.

casallena@live.com.mx

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